No es lo mismo el alta médica que el alta hospitalaria a efectos del permiso retribuido por hospitalización de un familiar

Publicado en Permisos el 16 de marzo de 2011

La hospitalización de un familiar de hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad da derecho a los trabajadores a coger dos días de permiso retribuido (cuatro si hay desplazamiento) o los que disponga su convenio colectivo. Pero, ¿es lo mismo que se trate de una intervención menor, en la que el familiar hospitalizado pueda irse a su casa por ejemplo al día siguiente, que una hospitalización de larga duración?  La Audiencia Nacional acaba de dictar una sentencia en la que aclara qué sucede cuando el pariente que da derecho al permiso recibe el alta médica. Y le avanzamos que la interpretación es favorable para las empresas.

El estado de salud del familiar que da derecho a hacer uso de un permiso retribuido por hospitalización de un familiar es determinante en este tipo de permiso, lo que significa que si se produce el alta médica del hospitalizado antes de consumirse todos los días del permiso, sus familiares no tienen derecho a seguir disfrutando la licencia y deben volver al trabajo. Por el contrario, si se produce el alta hospitalaria pero el enfermo debe continuar recuperándose en casa, entonces el trabajador sí puede agotar el tiempo de su permiso (sent. de la Audiencia Nacional del 4.02.11).

La Audiencia Nacional ha aclarado la diferencia entre alta médica y alta hospitalaria a efectos del permiso por hospitalización de familiares al decidir sobre las diferentes interpretaciones que hacían de este permiso la empresa y los representantes de los trabajadores de una compañía del sector petrolero. Los trabajadores pretendían que los trabajadores que disfrutaban de esta licencia pudieran seguir haciéndolo si el familiar recibía el alta hospitalaria antes de que se agotara la duración prevista del permiso, con independencia de cuál fuera el estado de salud de ese familiar en ese momento, mientras que la empresa hacía una interpretación distinta.

Aducía la empresa que el hecho de que alguien fuera ingresado en un hospital ya justificaba la gravedad de su enfermedad a efectos de permisos; pero en el momento de producirse el alta hospitalaria cabrían dos opciones: que esa persona tuviera que continuar con reposo domiciliario (por lo que cabe entender que continúa la gravedad de la situación que justifica el permiso), o que además del alta hospitalaria esa persona hubiera recibido el alta médica, es decir, que ya no necesitaría el apoyo y atención del trabajador, por lo que éste debía volver a trabajo.

Y la Audiencia se posiciona claramente a favor de la empresa, incluso haciendo suyo un ejemplo que esgrimió ésta durante el proceso judicial: si una persona acude al hospital para que se le practique una cirugía por laparoscopia (tipo de cirugía mínimamente invasiva, que sólo requiere practicar al paciente pequeñas incisiones) y, tras ésta, el paciente recibe el alta médica y se reincorpora incluso a su actividad laboral, ¿qué sentido tiene entonces que el trabajador pueda seguir disfrutando de días de asueto retribuidos, mientras su familiar ya se encuentra recuperado, e incluso trabajando?

La sentencia recuerda que este tipo de permiso no puede estar destinado a “holganza, viajes o asuntos propios del trabajador”, ya que esto constituiría un “fraude o abuso de derecho, merecedor del reproche empresarial” y comportaría “un manifiesto enriquecimiento injusto de los trabajadores, quienes continuarían disfrutando de una licencia retribuida cuya causa habría desaparecido”.

Por lo tanto, en definitiva, establece que tras el alta hospitalaria de su familiar, el trabajador puede continuar haciendo uso del permiso retribuido si persiste la gravedad de la enfermedad (algo que deberá acreditar, por ejemplo, con el justificante de alta hospitalaria con indicación de reposo domiciliario o presentando a la empresa los partes de confirmación de la baja médica), pero debe dar por finalizado el permiso y volver al trabajo si su familiar ha recibido el alta médica y, por lo tanto, ya está repuesto y no necesita su cuidado y atención.

¡ATENCIÓN!: Que un trabajador solicite un permiso para cuestiones de muy diversa índole (enfermedad o fallecimiento de un familiar, acudir a una función escolar de los hijos…) para faltar varias horas o unos pocos días a su puesto es uno de los hechos más habituales en cualquier empresa. Pero no siempre se tiene claro hasta dónde llega el derecho del trabajador a pedir y disfrutar cada permiso y cuándo está la empresa obligada a concederlo y retribuirlo como si fuera tiempo trabajado.

Con el Informe Estratégico “Permisos Laborales: Cuáles son los permisos que tiene obligación de conceder (y retribuir) y cuáles no” su empresa tendrá muy claro cómo actuar cada vez que su trabajador le pida un permiso, dónde están los límites, cuándo puede negarse a conceder un permiso y qué hacer por ejemplo cuándo un trabajador se coge un permiso por su cuenta y riesgo.

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